Los soldados de primera línea. La retirada de Moscú. David Stahel

El diario de operaciones de la 3.ª División Panzer del mayor general Hermann Breith hablaba de un «esfuerzo inhumano», con algunas compañías librando combates constantes durante diez días, «incluidas sus noches», y con su fuerza de combate «reducida casi a cero». En una compañía de 60 hombres, 35 padecían de severos episodios de fiebre.

En casos extremos, las unidades llegaron a estar tan apáticas que dejaron de luchar, ni siquiera para salvar sus propias vidas. En un caso concreto del 9 de diciembre, un informe del LIII Cuerpo de Ejército del general de infantería Walther Fischer von Weikersthal afirmaba: «Los soldados ya no son capaces de ofrecer resistencia. Han dejado de luchar». Esos soldados, en lo más profundo del pozo de la desolación y la desesperación, estaban sencillamente fuera del control de sus oficiales. Como recordaba un soldado: «No quedaba nada que me diese esperanza y no había futuro a la vista más que el sufrimiento».

Aunque la fatiga y la angustia de estos hombres era completamente entendible, quizá lo más destacable fuesen sus numerosas historias de aguante humano, que, en última instancia, mantuvieron vivo al debilitado ejército panzer de Guderian. En una carta a casa del 11 de diciembre, el general Heinrici, comandante del XXXXIII Cuerpo de Ejército, se maravillaba ante algunas de las escenas que había presenciado:

«Miro a los muchachos que se han enfrentado al enemigo durante semanas en este tiempo gélido. Con otros treinta, comparten un cobertizo panje atestado de piojos, sin jabón, sin asear y sin afeitar durante días, con heridas infectadas por todo el cuerpo causadas por el rascar constante para aliviar el picor producido por los piojos en uniformes harapientos, sucios y cubiertos de bichos. Los miro y escucho lo que dicen cuando, según el doctor, no están en condiciones para el servicio debido a piernas ulcerosas. Todos declararon el 26 de noviembre: “No vamos a ir al hospital de campaña; no vamos a abandonar a nuestros camaradas justo antes del ataque”. Y al día siguiente vinieron con nosotros a una temperatura de -10 ºC con los pies vendados y sin calcetines. Y ese joven teniente H., cuya compañía visité, que me mostró a sus hombres y fue encontrado inconsciente a la mañana siguiente. ¡Había sido herido hace tres días y no dijo una palabra, porque no quería dejar su compañía, que había perdido a casi todos los suboficiales!».

QUIERO EL LIBRO

LLÉVATE DE REGALO una réplica en alta calidad y a color de un MAPA de situación del OSTHEER del Grupo de Ejércitos Centro del 10 de enero de 1942 por una cara y del 10 de febrero por la otra. Tamaño A2 (60×42 cm). Solo en nuestra tienda online.

Además, si estás suscrito y eres miembro del Club Salamina, te llevas de REGALO también el quinto número de nuestra colección exclusiva Boletín Salamina, La guerra en la región ártica del Frente del Este.

Esta entrada ha sido publicada en La retirada de Moscú y etiquetada como , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.